Guatemala: ¿Seguiremos votando por los mismos o cambiaremos las reglas del juego?
Bueno, en estos días que estuve en Guatemala, con la gente con la que platiqué y los amigos que me encontré, me di cuenta de que las próximas elecciones van a ser bastante inesperadas, hasta cierto punto, porque la gente y los amigos andan diciendo: «Hoy sí, voto por la tierra».
Y, como dice aquel refrán, «más vale malo conocido que malo por conocer». Entonces, muchos se han quejado de que, en los últimos años, el payaso, el pálido y el falta de huevos han hecho que la gente realmente piense que no hay una salida para los problemas del país.
Y a falta no solo de una persona, sino de un partido que pueda demostrar que sus intereses están claramente orientados hacia el bien del país, me uno a esa ola de opiniones que encontré: que, a pesar de lo que pasó en aquel tiempo, hubo un trabajo realizado en favor de las clases bajas y de los pobres.
Y eso es importante, porque, de lo contrario, el dinero se sigue acumulando en las clases altas. Con todas las transiciones que ha habido desde entonces, han surgido muchas opciones que, al final, no han funcionado bien.
Este último gobierno representó una esperanza para el país, al no tener otra opción y elegirlo como un voto de castigo hacia los mismos de siempre. Pero aquí uno puede darse cuenta de que no se trata solo de una persona, sino de que todo el sistema tiene que distribuirse de otra manera.
Los votos para el Congreso y las alcaldías ya habían sido emitidos antes de que este presidente lograra tomar posesión. Y este es un punto que hay que tener en cuenta: no se trata solo de un pequeño grupo de personas que llega a la Presidencia, sino de todo el proceso electoral.
Desde los alcaldes hasta los diputados del Congreso, el voto debe ser pensado y analizado para que realmente algo funcione en el país.
Debe haber un cambio desde las bases. No solo hay que pensar en el presidente, sino también en quién elegimos como alcalde y quiénes serán las personas que ocupen los escaños del Congreso.
Hay muchas cosas que no están muy claras en las papeletas de votación ni en la información que divulga cada partido político.
Como ciudadanos, debemos exigir que estos partidos políticos presenten con transparencia a las personas que ocuparán los cargos en caso de que votemos por ellos.
Aquí entran en juego diferentes cuestiones. Lamentablemente, la ley no es muy clara en algunos aspectos.
Por ejemplo, está el caso de una persona que es elegida como diputado y luego es trasladada a un ministerio. Entonces, quien entra como suplente de esa persona, por pertenecer al mismo partido, es alguien por quien no votamos.
Por eso, esta legislación debería cambiarse. Si por alguna situación, problema o decisión esa persona no puede ocupar su curul en el Congreso, ese asiento vacío debería pertenecer al siguiente partido que obtuvo los votos.
No puede ser que, porque usted es usted y yo soy yo, lo que yo voy a hacer pueda hacerlo automáticamente mi secretario o la persona que está como suplente mío.
Eso es como si pensáramos que vamos a contratar a Messi y a su hermano para un equipo de fútbol y que, en caso de que Messi no pueda jugar, entonces entre su hermano.
Eso sería un gran problema para los equipos, porque se pierde la calidad del individuo por el que se tomó la decisión.
Y es que no se está votando por un partido, sino por el individuo.
Aquí deberíamos cambiar esta situación y hacer que el partido esté acompañado por el nombre de la persona que va a ocupar ese cargo, porque el sistema exige que las personas pertenezcan a un partido político para poder ser electas.

